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MariposasdepapelAlhena
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Amigo mío
Seguro que por esta razón, amigo mío, necesito tanto tu amistad. Tengo sed de un compañero que, por encima de los litigios de la razón, respete en mí al peregrino de aquella hoguera. Algunas veces necesito saborear de antemano el calor prometido y descansar, un poco más allá de mí mismo, pensando en esta cita, que algún día será la nuestra.
Yo puedo entrar en tu casa sin tener que vestir un uniforme, sin verme obligado a recitar un Corán, sin tener que renunciar a nada de mi patria interior. A tu vera no tengo que disculparme, no tengo que defender, no tengo que probar; encuentro la paz, como en Tournus. Por encima de mis torpes palabras, por encima de los razonamientos que pueden confundirme, tú, en mí, sólo tienes en cuenta al Hombre. En mí reconoces al embajador de creencias, de costumbres, de amores personales. Si difiero de ti, lejos de perjudicarte te enriquezco. Me haces preguntas como se pregunta al viajero.
Necesito ir a donde me sienta limpio. No han sido mis fórmulas ni mis andanzas las que te han permitido saber quién soy: ha sido el aceptar quién soy lo que, en todo caso, te ha hecho ser indulgente tanto con estas andanzas como con aquellas fórmulas. Te estoy agradecido por haberme admitido como soy. ¿Para qué necesito un amigo que me juzgue? Si acepto a un amigo que cojea en mi mesa, le ruego que se siente, no le pido que baile.
Necesito volver a acodarme, a tu lado, a las orillas del Saóne, en una mesa de un pequeño mesón de tablas mal ensambladas, y allí invitar a dos marineros con los que brindaremos en medio de la paz de una sonrisa luminosa como el día.
CARTA A UN REHÉN. Antoine de Saint-Exupéry.
.Con las alas del alma desplegadas al viento,
Tango: Eladia Blázquez
Con las alas del alma.
El caballo de maderaNosotros, los caballos de madera, a través de miles de años, hemos formado parte silenciosa de muchas familias;
hemos despertado la imaginación de los niños; hemos sido mudos testigos de los distintos episodios de la vida y,
lamentablemente para nosotros, hemos visto como nuestros pequeños e imaginativos jinetes se convertían
en hombres y mujeres.
Parece ser que nuestros días están contados; que nuestro futuro será terminar en la basura o, con mucha suerte,
y como simple curiosidad del pasado, en las vitrinas de uno de los pocos museos del juguete existentes
Mi antepasado, el caballo de Troya, fue protagonista de una de las más hermosas y antiguas leyendas
producto del ingenio humano. Para entrar en la ciudad sitiada sin ser descubiertos, los griegos podían
haber escogido otro animal, para realizar su proeza: una vaca, un toro ¡No! Escogieron el caballo,
símbolo de la nobleza, la fuerza y la inteligencia, para construir uno enorme y, camuflados en su vacío vientre,
entrar en la ciudad de Troya, sin ser descubiertos.
Respecto a esta antigua historia, la cual me gusta contar pues me enorgullece ser congénere del héroe,
he de confesar que existen serias dudas sobre su veracidad (los caballos de madera no podemos mentir).
Homero, el escritor que inmortalizó al caballo de nuestra historia, también había cabalgado cuando
niño sobre la grupa de un hermoso corcel tallado en madera de olivo de la Tracia.
Quizá fue tan feliz sobre él que, agradecido, deseó inmortalizarlo en la "ILIADA"
El gran Alejandro Magno, cuando niño, era incapaz de conciliar el sueño sin haber montado sobre
su caballo de madera durante horas y horas.
Una de las últimas voluntades que figuraban en el testamento de Alejandro Magno, era que su viejo caballo de madera,
fuese enterrado a su lado, juntamente con su corona, escudo y espada y que, su otro caballo
(el pariente de carne y hueso) fuese puesto en libertad, prohibiendo terminantemente que alguien
pudiese montar de nuevo sobre su grupa.
Dicen algunos historiadores que Cleopatra, la bella reina de Egipto, se enamoró de Julio Cesar,
mucho mayor que ella, al contemplar su marcial apostura de jinete entrando al trote en la ciudad
de Alejandría por él conquistada. Cesar, en alguno de los muchos escritos que nos legó de sus campañas,
reconoce haber aprendido a cabalgar en un caballo de madera, allá en Roma, cuando era niño.
Pocos saben que, uno de los legendarios héroes de la historia de España: Rodrigo Díaz de Vivar,
más conocido por "El Cid Campeador", conoció a su futura esposa, Jimena, cuando ambos, siendo muy niños,
coincidieron en una visita al castillo de un familiar lejano de ambos.
Impetuosos y dueños de un carácter fuerte, ambos llegaron a enzarzarse en una corta e infantil
pelea por cabalgar sobre un hermoso caballo de madera, colocado en uno de los grandes salones,
que había sido tomado como trofeo de guerra en una de las muchas batallas contra los árabes del sur
de la Península Ibérica. Se trataba de un ejemplar, negro como el azabache, y de tamaño natural,
enjaezado con lujosos arneses.
Napoleón Bonaparte, en época más moderna, cuando era un niño de cinco o seis años y apenas medía
30 centímetros de altura (la verdad es que nunca fue muy alto), se quedaba dormido sobre su caballo de madera,
después de haber cabalgado durante horas conquistando imaginarios territorios por toda Europa.
Incluso un célebre Papa de la iglesia católica (Juan XXIII), en uno de sus memorables sermones del día
de Reyes confesó, ante todos los niños del mundo, la deuda de eterna gratitud contraída con el caballo
de balancín, construido por su padre con madera de pino alpino. Sobre la grupa de aquel caballo,
según el citado Papa, había aprendido a valorar el silencio creador.
Extraído del cuento de Fernando J. M. Domínguez “El caballo de madera"
Fotos: Exposición de juguetes antiguos
Señoritas![]()
¿Por qué a las maestras se les dice "señoritas"?
Porque así lo exigía el "Contrato de Maestras" de la España de 1923.
" Este es un acuerdo entre la señorita..............................., maestra, y el Consejo de Educación de la Escuela..............; por el cual la señorita.......................... acuerda impartir clases durante el período de ocho meses, a partir del primero de septiembre de 1923. El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita .......................... la cantidad de (75) mensuales. La señorita ........ ………….acuerda:
del Consejo de Delegados.
a la maestra bebiendo cerveza, vino o whisky.
¡Una verdadera joyita! HIJO
HIJO
Recuerdo, hijo mío, como imaginaba tu rostro cuando estabas dentro de mí como sentía tus movimientos, como me alegraba el sentir, ya entonces me sorprendiste, tenias prisa por salir.
Recuerdo aquellas noches es las que no querías dormir, te acunaba , te arrullaba, siempre velaba por ti.
Recuerdo tus primeras palabras como canto angelical, tus caídas, tus lágrimas ...empezabas a caminar.
Recuerdo con nostalgia tu etapa de preescolar , me invade cierta tristeza, no te podía acompañar.
Recuerdo tu adolescencia algo difícil quizás, pero me siento orgullosa, la llevaste con dignidad.
Recuerdo ya no recuerdo pues tú sigues igual, con tu aura de alegría, tu ternura y tu bondad.
Ha llegado el momento de la vida orientar de que uses tu coraje, de que empieces a luchar. Nunca olvides tus principios, valores ni identidad quiérete en cada momento y sé fiel a la verdad.
Le doy gracias a Dios por traerte a este hogar y le pido que te ayude en lo que yo no puedo llegar. Siempre he estado y estaré, no lo dudes jamás, aquí tienes a papá, aquí tienes a mamá. Te queremos. Alhena Porque sí![]()
Amamos porque sí
Amamos porque sí, sencillamente
Amamos porque sí, sencillamente
Amamos porque sí, sencillamente
Amamos porque sí, sencillamente
Amamos porque sí, sencillamente
Amamos porque sí, sencillamente.
José Ángel Buesa
De Lejos.
De Lejos
Cómo se aleja el tren, cómo se aleja,
y decreciendo va y al fin se pierde,
y sólo el humo en espirales deja
en la extensión de la llanura verde.
Así se van las dichas de la vida,
así se van las horas de ventura,
y dejan sólo en su fugaz huida
de los recuerdos la espiral oscura.
Los dos que en el andén se despidieron
largo rato a los ojos se miraron;
mientras sus manos trémulas se unieron,
en silencio sus almas se besaron.
En la hora fatal de la partida
no hablaron de promesas ni de agravios;
en los grandes instantes de la vida,
hablan mejor los ojos que los labios.
Ella está aún en la estación mirando
del humo las confusas espirales;
y él, que ya no la ve, sigue agitando
el pañuelo a través de los cristales.
Y cual de un mismo pensamiento heridos,
con un acento de profunda queja,
quedo claman los dos entristecidos:
“¡Cómo se aleja el tren... Cómo se aleja!”
Federico Rivas Frade
En mis alas de mariposa.
Me enamoré, tal vez de un imposible amor, del que dejaba besos en mis alas y en mi corazón. De aquel que llenó mi alma de poesías, y de quien un día mi nombre en la arena escribió
Me ilusioné y no sé donde se encuentra. Muy poco o nada sé de su pasado, pero el pasado no importa si tuviera un presente y un presente sin él, es una vida incierta
En mis soledades he llorado su ausencia, | |||||||||||||||||||||