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Mariposasdepapel

Alhena

Amigo mío

 

 

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Seguro que por esta razón, amigo mío, necesito tanto tu amistad.

 Tengo sed de un compañero que, por encima de los litigios de la razón, respete en mí al peregrino de aquella hoguera.

Algunas veces necesito saborear de antemano el calor prometido y descansar, un poco más allá de mí mismo,

 pensando en esta cita, que algún día será la nuestra.


¡Estoy tan cansado de las polémicas, de los exclusivismos, de los fanatismos!

Yo puedo entrar en tu casa sin tener que vestir un uniforme, sin verme obligado a recitar un Corán,

sin tener que renunciar a nada de mi patria interior.

A tu vera no tengo que disculparme, no tengo que defender, no tengo que probar; encuentro la paz, como en Tournus.

 Por encima de mis torpes palabras, por encima de los razonamientos que pueden confundirme, tú, en mí,

 sólo tienes en cuenta al Hombre.

 En mí reconoces al embajador de creencias, de costumbres, de amores personales.

Si difiero de ti, lejos de perjudicarte te enriquezco.

 Me haces preguntas como se pregunta al viajero.


Yo, como todos, necesito ser reconocido, contigo me siento limpio y por eso me dirijo a ti.

Necesito ir a donde me sienta limpio.

No han sido mis fórmulas ni mis andanzas las que te han permitido saber quién soy:

 ha sido el aceptar quién soy lo que, en todo caso, te ha hecho ser indulgente tanto con estas andanzas como con aquellas fórmulas.

 Te estoy agradecido por haberme admitido como soy. ¿Para qué necesito un amigo que me juzgue?

Si acepto a un amigo que cojea en mi mesa, le ruego que se siente, no le pido que baile.


Amigo mío ¡te necesito como a la cima en la que se puede respirar!

Necesito volver a acodarme, a tu lado, a las orillas del Saóne,

 en una mesa de un pequeño mesón de tablas mal ensambladas,

 y allí invitar a dos marineros con los que brindaremos

en medio de la paz de una sonrisa luminosa como el día.

 

CARTA A UN REHÉN. Antoine de Saint-Exupéry.

 

 

.

 
 
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Con las alas del alma desplegadas al viento,
desentraño la esencia de mi propia existencia
sin desfallecimiento, y me digo que puedo
como en una constante
y me muero de miedo, pero sigo adelante...



Con las alas del alma desplegadas al viento,
porque aprecio la vida en su justa medida
al amor lo reinvento, y al vivir cada instante
y al gozar cada intento, sé que alcanzo lo grande,
con las alas del alma desplegadas al viento.



Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá del asombro me levanto entre escombros
sin perder el aliento
y me voy de las sombras con algún filamento
y me subo a la alfombra con la magia de un cuento.



Con las alas del alma desplegadas al viento,
atesoro lo humano cuando tiendo las manos
a favor del encuentro por la cosa más pura,
con la cual me alimento por mi pan de ternura,
con las alas del alma desplegadas al viento.



Con las alas del alma desplegadas al viento,
ante cada noticia de estupor, de injusticia,
me desangro por dentro
y me duele la gente, su dolor, sus heridas,
porque así solamente interpreto la vida.



Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá de la historia, de las vidas sin gloria, sin honor ni sustento
guardaré del que escribe su mejor pensamiento
quiero amar a quien vive con las alas del alma
desplegadas al viento, al viento, al viento...

 

 

Tango: Eladia Blázquez

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Con las alas del alma.

 

 

 

El caballo de madera

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Nosotros, los caballos de madera, a través de miles de años, hemos formado parte silenciosa de muchas familias;

 

 hemos despertado la imaginación de los niños; hemos sido mudos testigos de los distintos episodios de la vida y,

 

lamentablemente para nosotros, hemos visto como nuestros pequeños e imaginativos jinetes se convertían

 

en hombres y mujeres.

 

Parece ser que nuestros días están contados; que nuestro futuro será terminar en la basura o, con mucha suerte,

 

 y como simple curiosidad del pasado, en las vitrinas de uno de los pocos museos del juguete existentes

 

 

 

 

Mi antepasado, el caballo de Troya, fue protagonista de una de las más hermosas y antiguas leyendas

 

producto del ingenio humano. Para entrar en la ciudad sitiada sin ser descubiertos, los griegos podían

 

haber escogido otro animal, para realizar su proeza: una vaca, un toro ¡No! Escogieron el caballo,

 

 símbolo de la nobleza, la fuerza y la inteligencia, para construir uno enorme y, camuflados en su vacío vientre,

 

entrar en la ciudad de Troya, sin ser descubiertos.

 

Respecto a esta antigua historia, la cual me gusta contar pues me enorgullece ser congénere del héroe,

 

he de confesar que existen serias dudas sobre su veracidad (los caballos de madera no podemos mentir).

 

Homero, el escritor que inmortalizó al caballo de nuestra historia, también había cabalgado cuando

 

niño sobre la grupa de un hermoso corcel tallado en madera de olivo de la Tracia.

 

Quizá fue tan feliz sobre él que, agradecido, deseó inmortalizarlo en la "ILIADA"

 

 

 

El gran Alejandro Magno, cuando niño, era incapaz de conciliar el sueño sin haber montado sobre

 

su caballo de madera durante horas y horas.

 

Una de las últimas voluntades que figuraban en el testamento de Alejandro Magno, era que su viejo caballo de madera,

 

fuese enterrado a su lado, juntamente con su corona, escudo y espada y que, su otro caballo

 

(el pariente de carne y hueso) fuese puesto en libertad, prohibiendo terminantemente que alguien

 

pudiese montar de nuevo sobre su grupa.

 

 

 

Dicen algunos historiadores que Cleopatra, la bella reina de Egipto, se enamoró de Julio Cesar,

 

mucho mayor que ella, al contemplar su marcial apostura de jinete entrando al trote en la ciudad

 

de Alejandría por él conquistada. Cesar, en alguno  de los muchos escritos que nos legó de sus campañas,

 

 reconoce haber aprendido a cabalgar en un caballo de madera, allá en Roma, cuando era niño.

 

 

 

Pocos saben que, uno de los legendarios héroes de la historia de España: Rodrigo Díaz de Vivar,

 

más conocido por "El Cid Campeador", conoció a su futura esposa, Jimena, cuando ambos, siendo muy niños,

 

 coincidieron en una visita al castillo de un familiar lejano de ambos.

 

Impetuosos y dueños de un carácter fuerte, ambos llegaron a enzarzarse en una corta e infantil

 

pelea por cabalgar sobre un hermoso caballo de madera, colocado en uno de los grandes salones,

 

que había sido tomado como trofeo de guerra en una de las muchas batallas contra los árabes del sur

 

de la Península Ibérica. Se trataba de un ejemplar, negro como el azabache, y de tamaño natural,

 

enjaezado con lujosos arneses.

 

 

 

Napoleón Bonaparte, en época más moderna, cuando era un niño de cinco o seis años y apenas medía

 

 30 centímetros de altura (la verdad es que nunca fue muy alto), se quedaba dormido sobre su caballo de madera,

 

 después de haber cabalgado durante horas conquistando imaginarios territorios por toda Europa.

 

 

 

 

Incluso un célebre Papa de la iglesia católica (Juan XXIII), en uno de sus memorables sermones del día

 

de Reyes confesó, ante todos los niños del mundo, la deuda de eterna gratitud contraída con el caballo

 

de balancín, construido por su padre con madera de pino alpino. Sobre la grupa de aquel caballo,

 

según el citado Papa, había aprendido a valorar el silencio creador.

 

 

     Extraído del cuento de Fernando J. M.  Domínguez “El caballo de madera"

 

 

 

 

                                                                                 

 

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Fotos: Exposición de juguetes antiguos 

 

  

 

Señoritas

 
 
Maestra
 
 
 
 
 

 

¿Por qué a las maestras se les dice "señoritas"?

 

 

Porque así lo exigía el "Contrato de Maestras" de la España de 1923.
(Este contrato figura en el libro de Apple Michael.W. "Maestros y textos". Madrid. Edit Paidós. Capítulo Tres)


" Este es un acuerdo entre la señorita..............................., maestra, y el Consejo de Educación de la Escuela..............; por el cual la señorita.......................... acuerda impartir clases durante el período de ocho meses, a partir del primero de septiembre de 1923. El Consejo de Educación acuerda pagar a la señorita .......................... la cantidad de (75) mensuales. La señorita  ........ ………….acuerda:

 

 

 


1) No casarse. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si la señorita maestra se casa.

 


2) No andar en compañía de hombres.

 


3) Estar en su casa entre las 8.00 de la tarde y las 6.00 de la mañana, a menos que sea para atender una función escolar.

 


4) No pasearse por las heladerías del centro de la ciudad.

 


5) No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente

 del Consejo de Delegados.

 


6) No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.

 


7) No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encuentra

a la maestra bebiendo cerveza, vino o whisky.

 


8) No viajar en coche o en automóvil con ningún hombre, excepto su hermano o su padre.

 


9) No vestir ropas de colores brillantes.

 


10) No teñirse el pelo.

 



11) Usar al menos dos enaguas.

 


12)  No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.

 


13) Mantener limpia el aula:


a) Barrer el suelo del aula al menos una vez al día.
b) Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente y jabón.
c) Limpiar la pizarra una vez al día.
d) Encender el fuego a las 7.00 de modo que la habitación esté caliente a las 8:00 cuando lleguen los niños.

 



14) No usar polvos faciales ni maquillarse ni pintarse los labios.

 

 

 ¡Una verdadera joyita!

 
 
 
 

HIJO

 
 

 

 

 

HIJO

 

  Recuerdo, hijo mío, como imaginaba tu rostro cuando estabas dentro de mí

como sentía tus movimientos, como me alegraba el sentir,

 ya entonces me sorprendiste, tenias prisa por salir.

 

Recuerdo aquellas noches es las que no querías dormir,

te acunaba , te arrullaba, siempre velaba por ti.

 

Recuerdo tus primeras palabras como canto angelical,

tus caídas, tus lágrimas ...empezabas a caminar.

 

Recuerdo con nostalgia tu etapa de preescolar ,

me invade cierta tristeza, no te podía acompañar.

 

Recuerdo tu adolescencia algo difícil quizás,

pero me siento orgullosa, la llevaste con dignidad.

 

Recuerdo ya no recuerdo pues tú sigues igual,

con tu aura de alegría, tu ternura y tu bondad.

 

Ha llegado el momento de la vida orientar

de que uses tu coraje, de que empieces a luchar.

Nunca olvides tus principios, valores ni identidad

quiérete en cada momento y sé fiel a la verdad.

 

Le doy gracias a Dios por traerte a este hogar

y le pido que te ayude en lo que yo no puedo llegar.

Siempre he estado y estaré, no lo dudes jamás,

aquí tienes a papá, aquí tienes a mamá.

Te queremos.

Alhena




Porque sí

 
 
 
 

 

Amamos porque sí

 

 

Amamos porque sí, sencillamente
porque sí, sin saberlo,
como cuando la espiga se levanta,
como la lluvia cuando está cayendo,
como el viento que pasa y no lo sabe
y sin embargo, pasa y es el viento.

 

Amamos porque sí, sencillamente
porque sí, sin razón y sin remedio,
como se seca un pozo,
como se empaña a veces un espejo,
como una fecha que cambió de día
o un nombre que olvidamos en un sueño.

 

Amamos porque sí, sencillamente
y no importa en qué tiempo,
si en un amanecer de primavera
o en un lento crepúsculo de invierno,
pues si el árbol lozano da más flores
son más dulces los frutos de los árboles viejos.

 

Amamos porque sí, sencillamente
por un porqué fatal que no sabemos,
como el traje de luto para un niño
o como las estrellas para un ciego,
como van hacia abajo las raíces
y hacia arriba las ramas
con las hojas por dentro.

 

Amamos porque sí, sencillamente
porque sí, porque es cierto,
como un anochecer al mediodía,
como una llamarada sobre el hielo,
como resucitar estando vivos
sólo para morir sin haber muerto.

 

Amamos porque sí, sencillamente.
Sencillamente, como pasa el viento ...

 

José Ángel Buesa 

 

 

 

 

 
 


De Lejos

 
 
 
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.

 

De Lejos

 

 

Cómo se aleja el tren, cómo se aleja,

y decreciendo va y al fin se pierde,

y sólo el humo en espirales deja

en la extensión de la llanura verde.

 

 

Así se van las dichas de la vida,

así se van las horas de ventura,

y dejan sólo en su fugaz huida

de los recuerdos la espiral oscura.

 

 

Los dos que en el andén se despidieron

largo rato a los ojos se miraron;

mientras sus manos trémulas se unieron,

en silencio sus almas se besaron.

 

 

En la hora fatal de la partida

no hablaron de promesas ni de agravios;

en los grandes instantes de la vida,

hablan mejor los ojos que los labios.

 

 

Ella está aún en la estación mirando

del humo las confusas espirales;

y él, que ya no la ve, sigue agitando

el pañuelo a través de los cristales.

 

 

Y cual de un mismo pensamiento heridos,

con un acento de profunda queja,

quedo claman los dos entristecidos:

“¡Cómo se aleja el tren... Cómo se aleja!”

 

 

Federico Rivas Frade

 

 

 

 

 

 

 

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En mis alas de mariposa

.

 

 

 

Me enamoré, tal vez de un imposible amor,

del que dejaba besos en mis alas y en mi corazón.

De aquel que llenó mi alma de poesías,

y de quien un día mi nombre en la arena escribió

 

 

Me ilusioné y no sé donde se encuentra.

Muy poco o nada sé de su pasado,

pero el pasado no importa si tuviera un presente

y un presente sin él, es una vida incierta

 

 

En mis soledades he llorado su ausencia,